¿Y si el yoga no empezara cuando desenrollas la esterilla, sino mucho antes? En Tú también eres yogui, la periodista y profesora de yoga Cristina Giner nos invita a mirar esta práctica milenaria desde un lugar mucho más cercano y realista: el de nuestro día a día. A través de pequeños gestos cotidianos —al despertar, en la ducha, caminando o incluso en el trabajo— el libro propone integrar el yoga como una herramienta de bienestar accesible para cualquiera, sin necesidad de ser flexible, espiritual ni disponer de mucho tiempo. Hablamos con la autora sobre mitos, hábitos saludables y cómo dejar de vivir en piloto automático para empezar a escucharnos un poco más.
1. ¿Cómo nace la idea de escribir Tú también eres yogui y qué necesidad sentías que este libro venía a cubrir?
La idea surgió al acabar un curso de profesora de yoga. Yo soy periodista pero siempre he tenido un vínculo con el cuerpo porque estudié la carrera de danza. Me di cuenta de que estaba practicando mucho yoga (posturas) en la clase, pero tenía muchos hábitos poco saludables en mi día a día.
Me di cuenta de que todos vamos corriendo a clases de yoga una o dos horas pero el resto del día vamos en piloto automático y pensé ¿y si lo podemos aunar? Pensé que un libro como este, ligero y fácil, podría ayudar a incorporar las prácticas de yoga a la vida cotidiana y así ayudar a la gente a salir del piloto automático y tener más consciencia sobre sus hábitos.
2. En el libro rompes con muchos mitos sobre el yoga. ¿Cuál crees que es el mayor malentendido que existe hoy en día sobre esta práctica?
Probablemente el mito más común es creer que el yoga son sólo las posturas y que ¡cuánto más difíciles mejor! Muchas veces los algoritmos o la estética instagramer del yoga nos hace pensar que esta práctica milenaria se reduce a posturas imposibles para gente hiperflexible y muy espiritual. ¡Nada de eso! El Yoga es una práctica muy amplia. Para mí es un camino de autoconocimiento y una herramienta para mejorar nuestra salud apta para todos los públicos.
Los Yogas Sutras de Patanjali, el libro sagrado de las enseñanzas del Yoga, nos hablan de 8 pasos para alcanzar la “unión entre cuerpo y mente”. Los asanas o posturas son solo el tercer paso, pero el yoga es muchísimo más. Este libro describe de forma muy sencilla y cercana estos ocho pasos.
3. Muchas personas sienten que el yoga “no es para ellas”. ¿Qué les dirías a quienes piensan que no son lo suficientemente flexibles, constantes o “espirituales”?
Justamente escribí el libro con esta premisa en mente porque escuchaba a mucha gente argumentar estas cosas. Siempre digo lo mismo: todos respiramos, comemos, nos movemos y tenemos emociones y pensamientos que impactan en nuestro bienestar. De esto habla el yoga. La neurociencia ya ha demostrado de forma científica que nuestras emociones, pensamientos o nutrición impactan en nuestra fisiología. Los yoguis lo sabían hace miles de años de forma empírica.
Para desmontar los mitos que mencionas… La gente no hace yoga porque ya es flexible. Al revés, uno hace yoga y así poco a poco va flexibilizando su cuerpo y su mente. El yoga no es sólo una cuestión de flexibilidad, también de equilibrio, de fuerza, de foco… Todo está unido.
En cuanto la espiritualidad, a veces esta palabra nos asusta o nos parece muy esotérica o hippy pero algo espiritual puede ser simplemente levantarte por la mañana y dar gracias por estar aquí un día más u oler una flor hermosa con toda tu presencia. Nada más.
4. Tu propuesta se centra en integrar el yoga en la vida cotidiana. ¿Por qué es importante ir más allá de la esterilla y de la clase semanal?
¿De qué sirve ir corriendo a una clase de yoga si luego salimos y tenemos un montón de hábitos poco saludables? Si en nuestra vida diaria comemos muchos ultraprocesados, tenemos la cabeza a mil por hora y nos destrozamos el cuello y la espalda mirando el móvil.
Las clases son fundamentales, pero ¿y si pudieses multiplicar esos beneficios del yoga? A veces estamos esperando ir a la clase, a un retiro maravilloso en la montaña o hacer algo muy especial pero la vida real, por decirlo de alguna forma, pasa en nuestro cotidiano, en nuestro día a día invisible, y es ahí donde podemos vivir el yoga de forma agradable también.
Con este libro me gustaría que los lectores o practicantes puedan encontrar bienestar y salud todos los días de su vida con pequeñas acciones sin necesidad de grandes eventos. Yoga para la gente real en su vida cotidiana.
5. A lo largo del libro propones practicar yoga en momentos muy concretos del día (al despertar, en la ducha, en el trabajo…). ¿Cuál sería el primer pequeño cambio que recomendarías a alguien que quiere empezar?
Tal vez un primer paso es observar cómo te levantas cada día; preguntarte cómo has dormido, observar qué haces nada más levantarte, qué comes, qué escuchas... Todo eso, ¿te hace bien? ¿Crees que te iría bien cambiar alguna cosa? Imagínate que si pudieses tomar 10-15 minutos por la mañana para desperezarte tranquilamente en tu cama, respirar, y desayunar algo nutritivo con un poco más de calma sin mirar el móvil. Incluso estirar tu espalda mientras te duchas. Tu día cambiaría por completo. Creo que este primer ritual matutino podría proporcionarnos bienestar para afrontar el día con una inversión muy pequeña de tiempo.
6. Vivimos en una sociedad acelerada, llena de estímulos y con poco espacio para la pausa. ¿Cómo puede el yoga ayudarnos a recuperar la atención y salir del “piloto automático”?
Todos los pasos del yoga nos ayudan a recuperar la atención y disminuir el ruido mental. Nuestra mente está acostumbrada a saltar de un pensamiento a otro a una velocidad vertiginosa y la sociedad actual no hace más que potenciar ese patrón. Las pantallas están diseñadas para secuestrar nuestra atención. ¿Cómo volver a ella? El yoga guía nuestra atención al cuerpo, a la respiración o a objetos externos que nos den foco para evitar la dispersión de la mente.
Lo más sencillo es ir a la parte física y tangible: al cuerpo. Las posturas o asanas no son meros ejercicios físicos de estiramiento o fuerza. La idea es practicar con plena atención y respiración consciente. Los equilibrios, por ejemplo, son perfectos porque hay que estar muy concentrados para no caernos.
7. El libro también aborda el yoga como una herramienta de bienestar integral, no solo físico. ¿Qué papel juegan la respiración y la mente en este proceso?
Efectivamente, el yoga es una herramienta holística: impacta en la mente y en las emociones. La respiración (pranayama) es básica en la práctica del yoga: es el puente que une nuestro cuerpo y nuestra mente. La neurociencia también ha demostrado en este campo lo que los yoguis ya sabían: que la respiración y el sistema nervioso están íntimamente ligados. Cómo respiramos impacta en nuestro estado de ánimo o nivel de agitación mental. Y viceversa. El yoga nos da muchas herramientas para calmar o activar la respiración según necesitemos.
8. Has creado personajes como Jara y Bruno para acompañar al lector. ¿Qué aportan a la experiencia de lectura y por qué decidiste introducirlos?
Las ilustraciones realizadas por mi compañera Blanca Nieto son clave en el libro porque los personajes nos acompañan en la experiencia visual. Mi intención es que el lector se pueda sentir identificado con unos personajes que viven en la ciudad que también tienen trabajos sedentarios, tienen lesiones, o tienen que ir deprisa en su día a día pero que con un poco voluntad, ligereza y juego han conseguido incorporar pequeñas prácticas de yoga en su día a día. Me parece que los personajes nos ayudan mucho en este viaje porque nos van llevando de la mano por las diferentes situaciones y las diferentes prácticas.
9. ¿Qué beneficios crees que puede notar una persona que empiece a aplicar estas rutinas en su día a día, incluso con poco tiempo?
Realmente creo que introducir en tu día a día la autoobservación y la toma de conciencia te cambia la vida. Hay beneficios físicos directos en el cuerpo. Estirarnos por la mañana o durante el trabajo, como propongo en el libro, hará que nuestra espalda y nuestro cuerpo se sientan rápidamente aliviados. O, por ejemplo, hacer una postura de equilibrio te puede devolver el foco mental.
Cuando uno va introduciendo estas breves prácticas de regulación en su día a día genera espacio para sí misma, y eso da mucha satisfacción. Si en vez de dedicar 10 minutos a las pantallas o a resolver temas de trabajo lo podemos invertir en respirar, agradecer o simplemente observar nuestro pensamiento notaremos los beneficios. La sensación de pausa, de foco, de confianza y control de tu propio tiempo y de tu cuerpo, por poco que sea. ¡Es muy reconfortante!
10. Si tuvieras que resumir el mensaje principal del libro en una idea o invitación, ¿cuál sería?
Aprende a escucharte a través de pequeñas prácticas sencillas y hábitos saludables. Me gustaría que los lectores entendieran la práctica de yoga que propongo como un viaje o una aventura para conocerse mejor y poder vivir una vida más saludable.

COMPARTIR